Una historia, un legado, un homenaje a la canción chilena…

Que manera de pasar el tiempo, quien se lo iba a imaginar  pensar que en aquel año de 1970, daba vueltas y vueltas en las mentes de algunos molinenses el realizar una fiesta que pudiera congregar a toda la familia comunal... así comienza a escribirse el nacimiento de uno de los eventos más importantes dentro del campo de la poesía y la creación de música nacional, cuya característica principal es aquel sentimiento del pueblo hecho melodía, llevado al pentagrama de la nota sonora.

Su primer objetivo dar a conocer el nombre de la ciudad de Molina, al resto del país, traspasando de esa manera aquella frontera natural que había entre la provincia y la región. Atrás quedaba ese sentimiento de una ciudad dormitorio, sería en pocos años una ciudad para recibir, atender y alojar a artistas connotados y principalmente a autores y compositores de música nacional.

La comunidad se preparaba durante el año para recibir a su festival, aquel que inició su andar interpretativo en género internacional y folklórico, rápidamente  se transformo en una de las plazas más importantes para los cultores poéticos de Chile. Se pasa a llamar a la ciudad de Molina, “Capital del Folklore”... para quienes habitamos esta tierra y conocemos los desvelos, esfuerzos y tesón de muchos molinenses y para aquellos que aún continuamos en esta senda de brindar lo mejor para con nuestro festival, nos sentimos orgullosos de ser y formar parte de esta familia que a pesar de las vicisitudes que nos impone el destino seguimos manteniendo y preservando un espacio abierto al sentimiento de los poetas populares y de aquellos que se sienten atraídos por el folklore.